“Fumémonos un pito y tiremos.”
— 💕 (via dxpresick)
La peor sensación es cuando estás hablando y sabes que estás a punto de llorar y solo esperas que tu voz no lo muestre.
-Luna
Siempre fuiste una egoísta que no supo ver mi dolor, que no supo ver hasta dónde yo la quise, sí, la quise, porque ya no la quiero como antes, yo no me desvivo por uno de sus mensajes, ya no muero cuando me dejas en visto ni espero que te acuerdes a las 3 de la mañana de mi y me mandes ese mensaje borracha con la canción que te dedique hace varios meses atrás.
Ya no espero que me leas, ni que te lean, ya no espero que te molestes ni me molesta molestarme contigo, simplemente ahora las letras fluyen todo lo que no quiero decirte por mensaje, algún día te olvidaré te dije una vez, dudo que lo recuerdes, y ese día llegó, te deseo la mejor de las suertes, que sigas brillando tanto como siempre lo hiciste.
Pero a mi tu brillo ya no me cega.
Te quise, más de lo que quería, más de lo que merecías, más de lo que realmente quería querer.
“Y he pensado, que la libertad también está, en los ojos de quien te mira cuando tú ya no te ves.”
— Elvira Sastre.
“Te quiero… Después te digo en que posición.”
— (via lachicatristequetehacia-reir)
Yo no quiero ser tuya ni que tú seas mía, quiero que pudiendo ser con cualquiera nos resulte más fácil ser con nosotras.
Elvira Sastre.
Tu risa natural y espontaneidad tan lindas que mueven mis cometas, y alinean mis planetas,
Me hacen afirmar que quiero siempre tu eco sonoro y ser dueño de la galaxia de tus ojos…
Qué estupidez tratar de buscarte en donde ya no existes. Que brazos tan tercos, que cabeza tan dura, que maldita e interminable hora la de no entender que ya no estás. Ojalá pudiera abarcarte en un poema, en una sola palabra, acunarte entre versos y así poder hacerte renacer aunque ya no fueras tú. Y que cuando me digan que eso no es posible; entonces empezar a hallarte en otras manos, buscarte en otros ojos, saberte en otros labios. Y entonces, que dolor, que pesadez la de no encontrar contenida, tu alma, en otro cuerpo. Que angustia la de ya no sentirte mía. Qué estupidez tratar de hacerte volver en donde ya no me piensas. Te regalaré todos los poemas que pueda sostener en mi puño apretado, te abriré camino entre mi jardín de rosas masacradas, te cantaré al oído todas las canciones que pueda contener en mi pecho agonizante; pero por favor, amor mío, regálame una última vez, tu mirada. Qué estupidez tratar de sobrevivirme en ti. Qué estupidez la mía, que terquedad la mía, de no morirme de una buena vez.
